Eco Surf Camp | Proyecto medioambiental de surf en Gran Canaria

Ven a surfear con nosotros y planta tu propio árbol en la isla de Gran Canaria

Por cada surfista que viene a nuestro surf camp plantamos un árbol en Gran Canaria, haz realidad una de las cosas que tienes que hacer durante tu vida, planta tu propio árbol!

¿Por qué?

  • Para dar algo a la isla de Gran Canaria, cosa que casi nadie en turismo hace
  • Para compensar las emisiones de CO2 de los vuelos hasta la isla
  • Para reducir un poco la contaminación derivada de la producción de material de surf (neoprenos, tablas de surf, etc…) todos ellos derivados del petróleo   

Conoce nuestro proyecto medioambiental para Eco Surfers – The Surfers’ Forest:
Nuestro compromiso con Gran Canaria

1 CLIENTE EN EL SURF CAMP = 1 ÁRBOL MÁS EN GRAN CANARIA

En colaboración con la Fundación Foresta, encargada de gestionar la plantación y su mantenimiento.

The Surfers’ Forest es un proyecto sin ánimo de lucro ideado por Surf Camp Las Palmas con el objetivo de que surfistas y amantes de las olas muestren su complicidad con la naturaleza mediante la reforestación. El compromiso es muy simple y directo: por cada huésped que venga a nuestro Surf Camp Las Palmas, un nuevo árbol plantado en The Surfers’ Forest.

The Surfers’ Forest nace en la isla de Gran Canaria, concretamente en la Finca de Osorio, la cual pertenece al mítico espacio natural protegido del Parque Rural de Doramas. Su extensión original es de 4000m2 en los que tendrán cabida cerca de 400 ejemplares arbóreos pertenecientes a la variedad de Laurisilva.

Surf Camp Las Palmas como receptivo turístico en Canarias quiere cambiar el enfoque del modelo de negocio tradicional, cambiando el modelo de explotación turística de la isla por uno que no sólo se preocupase de conservar el medio, sino además lo mejorase. Desde este surfcamp en Gran Canaria, cansados de demandar un mundo mejor, y sintiéndonos en deuda con la naturaleza, hemos decidido pasar a la acción y aportar nuestro granito de arena al cambio, motivados principalmente por un modelo económico en vías de extinción basado en:

  • La explotación indiscriminada de los recursos naturales, incluyendo en este aspecto al turismo (en el cual trabajamos)
  • Las emisiones de CO2 y el uso de derivados del petróleo en toda la industria del surf: viajes en avión, desplazamientos en coche, fabricación del material (neoprenos, tablas, vestimenta,…)

Puesto que hoy en día no existen apenas procesos para evitar estas emisiones, la única solución de reducirlas es compensarlas, siendo la resforestación la mejor solución en beneficio de la isla y del medio ambiente.

Así pues, desde The Surfers’ Forest se pretende agradecer a la naturaleza esos grandes momentos que nos brinda. Por el momento este proyecto va dirigido a los clientes de Surf Camp Las Palmas, aunque en su segunda fase de desarrollo se abrirán las puertas a surfistas y empresas relacionadas que deseen contribuir en esta buena causa.

¿Con qué especie se reforesta?

La Laurisilva, selva de laurel, es un tipo de bosque subtroptical característico de la región macaronésica. Ésta junto al fayal-brezal conforma el monteverde. Gracias a las condiciones que ofrece Canarias, constituye uno de los ambientes boscosos más característicos de las islas. Pese a que la Laurisilva llegó a ocupar un porcentaje importante del norte de Gran Canaria, hoy en día abarca tan sólo un escaso 1% de la ocupación original.

 Gran Canaria es una isla con clara vocación forestal. Las imágenes y los mapas que muestran el estado forestal de la isla en épocas anteriores permiten ver cómo Gran Canaria contaba con formaciones boscosas, principalmente pinares, bosques termoesclerófilos y monteverde.
Tras la conquista de Gran Canaria, los nuevos colonos veían esta masa forestal como un impedimento a las labores agrícolas y ganaderas, en lugar de verlo como el recurso sostenible que supone. Durante estos años, se elaboraron productos que consumían grandes cantidades de leña, tales como el azúcar, y que dejaron los ricos bosques insulares desnutridos. Tales prácticas continuaron con el paso del tiempo para albergar construcciones o conseguir materia prima impidiendo que los bosques se autorregenerasen, dando lugar a procesos como la erosión y la desertización. Por ello, la necesidad de desarrollo económico y social se cubrió en gran parte gracias (o a desgracia) del aprovechamiento de los bosques canarios.

Como se puede apreciar, Gran Canaria acoge en poco espacio infinidad de paisajes naturales y antropizados que conviven entre ellos. El bosque canario proporciona a esta isla con múltiples valores añadidos insustitutibles. A través de The Surfers’ Forest queremos contribuir a reforestar Gran Canaria y darle esa apariencia verde de la que antaño gozaba con gran plenitud. El turismo ha sido una de las actividades que ha contribuido en este proceso. Ahora que participamos activamente en este sector, nos gustaría proporcionar al turismo canario un giro de 180º en el que no solo se conserve el medio, sino que incluso se mejore.

La Laurisilva en Gran Canaria

La isla de Gran Canaria, en lo que a su mitad norte se refiere, estuvo antaño cubierta por extensos y frondosos bosques de lauráceas que han ido desapareciendo con el paso de los años. Así pues, contaba con una gran selva a la que se conoce como Selva de Doramas en las vertientes norte y noroeste de la isla. Este gran ecosistema vegetal estaba formado por lo que se denomina monteverde, conformado por la Laurisilva y el fayal-brezal, bosque poblado por numerosas especies tales como los laureles, los tiles, los brezos, helechos, etc.

La Laurisilva, también conocida como bosque de laurel, es un tipo de bosque subtropical que se da en lugares húmedos y cálidos, cuyas hojas se parecen a las del laurel, del cual toma su nombre. Por ello, la laurisilva es característica de la región macaronésica, que incluye laz Azores, Madeira y las Islas Canarias gracias a su clima templado húmedo y cálido. Es por esto que en Canarias constituye uno de sus ambientes boscosos más característicos.

Dada las condiciones que requiere para su supervivencia, se encuentra a una altura de entre los 500 y 1.200 metros de altitud, donde los vientos alisios propician el mar de nubes y con ello, las nieblas y la lluvia hortizontal. En ella, los árboles pueden llegar a alcanzar los 30 metros de altura.

Pese a que la Laurisilva llegó a ocupar un porcentaje importante del norte de Gran Canaria, tal y como muestran las imágenes, hoy en día abarca tan sólo un escaso 1% de la laurisilva original. Actualmente podemos encontrarla en las zonas de Moya, Guía, Teror y Valleseco, y es en la Finca de Osorio donde se encuentran los ejemplares más viejos, lugar de acogida de The Surfers’ Forest.

Para muchos de nosotros no podríamos imaginarnos un mundo sin olas, sin surf. Por suerte, la Madre Naturaleza nos da olas para surfear, pero ¿le devolvemos los surfistas este favor?

La mayoría de surfistas que hemos conocido normalmente tienen una mente muy abierta a la idea de que nosotros, como humanos, estamos afectando al clima a través de nuestras emisiones de carbono. No obstante, cuando piensas en actividades como el senderismo, el surf, y otras actividades en esta línea, puedes pensar que no estás haciendo nada que pueda repercutir en el medio ambiente y contribuir así al cambio climático: “¡Venga ya, es surf! Amamos la naturaleza!” Pero sí que lo haces. Es más, todos lo hacemos. Para coger olas, necesitamos tablas de surf, neoprenos, ropa, y algunos incluso necesitan desplazarse en coche o bus para llegar a su surf spot favorito. Resultado: CO2, CO2 y más CO2.

Al final del día, el surf es un lujo. Ahora somos más conscientes de esta situación y como resultado, necesitamos que nuestros hobbies sean lo más verdes posibles, incluyendo el surf. Todas sus emisiones de carbono, directas o indirectas, pueden llegar a ser más sostenibles para que todos, incluyendo las generaciones futuras. puedan disfrutas de esta increíble sensación que nos proporciona el surf.

Si lo piensas, se necesita energía para producir todo y, claramente, el petróleo entra en juego. El ciclo de vida de una tabla de surf consiste en: extracción de la materia prima – tratamiento – fabricación – dar forma – transporte – reparación y mantenimiento – deshacerse de ella. Todo este proceso consume madera, energía y con ello, petróleo, lo que significa que más CO2 pasa a la atmosfera. Por ejemplo, una tabla de surf shortboard 6’1 con resina de poliéster produce uno 180kg de CO2. Esta es la cantidad que produce un pasajero que realiza un vuelo de ida desde Madrid a Gran Canaria (1.800km). Pero es más, una tabla de Longboard Epoxy 9,1 produce casi 450kg de CO2, ¡sólo en una tabla! La producción anual de tablas de surf se estima que sea de unas 750.000 tablas aproximadamente, lo cual genera en torno a las 220.000 toneladas CO2. Y aún no hemos añadido los impactos del desplazamiento.

¿Cómo podemos frenar esto?

Hoy en día apenas existen procesos para evitar que se produzcan estas emisiones de carbono. Por ello, una de las mejores maneras de reducirlas es compensándolas. ¿Esto qué quiere decir? Bueno, sabemos que los árboles absorben dióxido de carbono y producen oxígeno, con lo cual si plantamos más árboles, estaremos equilibrando estas emisiones de carbono.

La cantidad de CO2 absorbida por un árbol depende del tipo de árbol. Si tomamos un acre (4000m2), la superficie que ocupará en un principio The Surfers’ Forest, y plantamos 120 pinos maduros, estos absorberán hasta 5 toneladas de C02 en un año. Así que cuantos más árboles plantemos, mejor está claro.

La reforestación no sólo reduce el cambio climático, sino que también provee a la fauna de alimento y refugio, mejora la filtración del agua y la recarga de los acuíferos y protege la tierra de la erosión por parte del viento y la lluvia entre otros. Como resultado, frena el cambio climático y evita procesos como la desertización y, por supuesto, la deforestación.

Así pues, a través de The Surfers’ Forest estamos intentando compensar nuestras emisiones de carbono para devolverle a la naturaleza esos grandes momentos que nos ofrece. Sin ella, no podríamos surfear. Piensa en uno de tus arrecifes favoritos cuando la marea está baja. Si seguimos contribuyendo al cambio climático con nuestras emisiones, el nivel del mar subirá y ese arrecife que tanto te gusta surfear en bajamar funcionará menos frecuentemente.

¡Actúa ahora! ¡Planta un árbol! Y si vienes a nuestro Surf Camp Las Palmas, tendrás la oportunidad de plantar tu árbol con tus propias manos en The Surfers’ Forest.

 

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